SHI YAN LONG
- Hoy en día, Wushu Tradicional de Shaolin nuevamente se ha vuelto
- muy popular y muchos amantes de las artes marciales alrededor
- del mundo enfocan su atención en el desarrollo de este arte.
- Una nueva generación de monjes guerreros se encuentran
- actualmente excavando el arte perdido, así como heredando y desarrollando el Kung Fu de los monjes de Shaolin.
- Gran número de personas de amplia visión se encuentra coleccionando materiales relacionados al Wushu Tradicional de Shaolin, estudiando muy a fondo y publicando varias clases de libros y videos sobre el tema.
- Hoy, puesto a mirar hacia atrás el sendero que he recorrido, no puedo menos que asombrarme de cómo acontecimientos, a veces insignificantes, a veces inconexos, fueron entretejiendo esta tela que hoy tengo frente a mí, esta tela que es la vida.
- Uno muchas veces espera encontrar la iluminación que nos indique qué camino escoger, un hecho que nos marque y nos dé el rumbo a seguir sin darnos cuenta de que la suma de las pequeñas cosas que nos van ocurriendo son las que nos marcan el rumbo, lento, preciso, pero inexorable.
- Nadie podía predecir que aquel niño de 10 años, nacido en un pueblo del Uruguay a partir de la ilusión creada por una película de cine, se convertiría en un monje Shaolin.
- Y así fueron mis comienzos, la vida tomó forma de película de Kung Fu y por un momento en aquel pequeño cine de pueblo, yo ya no fui Jorge Buzzi, sino el mismísimo Bruce Lee campeón de Kung Fu, protagonista de Operación Dragón.
- Todavía recuerdo que, cuando salí del cine, sentí que medía como dos metros, miraba mal a todos con los que me cruzaba, iba imitando los gestos de Bruce e iba haciendo los sonidos, pateando las columnas, los árboles, todo, inclusive llegué a mi casa y mis padres me pusieron en penitencia y me retaron porque andaba pateando todo, saltando arriba de los sillones, de la cama, la mesa.
- Al día siguiente mi mamá me encontró con un pijama puesto, un trapo como cinturón, me había hecho un nunchaku con dos carreteles plásticos de hilo y un cordón. Recuerdo cómo terminé con todo el cuerpo golpeado, tratando de imitar los movimientos de aquel personaje fantástico.
- Allí comenzó mi sueño. Allí, sin saberlo, estaba empezando a dejar de ser Jorge Buzzi para comenzar a andar el camino que me llevaría a las puertas del Templo Shaolin, y a convertirme en Shi Yan Long , Dragón de las 34º Generaciones.


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